Conferencia en Roma
Todos los documentosTODO POR EL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
OFRECIMIENTO DE LA NOVENA AL CORAZÓN DE JESÚS
Corazón de mi Dios, las dulces caricias que sin cesar te dignas prodigarme y tu paciencia infinita que me sufre lo indecible, me obligan a corresponderte, nunca como lo mereces, pero siquiera en la medida de mi insuficiencia.
Ella dio a luz la presente Novena, que sólo a Ti pertenece, porque de mi ser y de sus operaciones todas Tú eres el único Dueño.
Dígnate aceptar mi humilde ofrenda; bendícela para que produzca los óptimos frutos que vehemente ansío, y otórgame, por caridad, la gracia de amarte sin medida y de extender tu reinado de amor hasta el postrer latido de mi pecho.
PRESENTACIÓN DE LA NOVENA A LOS AMANTES DEL CORAZÓN DE JESÚS
El presente folleto, inspirado en los escritos de Santa Margarita María Alacoque, mejor que Novena, es un ramillete de espirituales consejos que puede servir a las almas para unificación de sí mismas con el Corazón de Jesús.
Si Jesús sufre sed insaciable del amor de los hombres a su Corazón que late de amor infinito en el Sagrario. Si Jesús nos ha revelado su Corazón como el último esfuerzo de su misericordia por nuestra salvación.
Si Jesús quiere ser el dueño único de todos los corazones y el Soberano absoluto del hogar, de la sociedad y del universo mediante el imperio de su Corazón.
Si la santificación del alma y la regeneración de la sociedad en vano se buscan fuera del Corazón de Jesús.
Entonces debemos amarle con amor apasionado, filial y constante. De esta suerte, amándolo, aseguraremos nuestra eterna felicidad.
Recibid, amantes del Corazón de Jesús y particularmente vosotros, mis hijos que llevo en el alma, los esfuerzos por vuestra santificación, del humilde sacerdote que implora vuestras fervientes oraciones.
SUGERENCIAS
Conviene que nos preparemos para el viernes primero de cada mes y para la Festividad del Corazón de Jesús, con el rezo fervoroso de la Novena. Si nos es posible recémosla en el santo templo, ante el Sagrario.
En nuestras necesidades, ya materiales, ya espirituales, acudamos con filial confianza al Corazón de nuestro Dios, mediante el rezo de la Novena, comenzándola un jueves para terminarla en viernes; ojalá que este día último de la Novena podamos recibir a nuestro Dios Sacramentado.
ACTO DE CONTRICIÓN
Corazón de Jesús en la Eucaristía, ten misericordia de mí.
Venid a mí todos los que estáis cargados y yo os aliviaré, has dicho. Al escuchar tan dulce llamamiento, y cargado como me hallo con tantas iniquidades y miserias, vengo a Ti para que me purifiques, me fortalezcas y me salves.
Contrito y humillado imploro tu misericordia; y así como perdonaste a la mujer adúltera, al publicano y a la Magdalena, así perdona a este nuevo y más miserable pecador.
Te prometo, con el auxilio de tu gracia, no volver a ofenderte, y sí amarte, consolarte y servirte hasta el último instante de mi vida. Corazón de Jesús en la Eucaristía, ten misericordia de mí.
ORACIÓN PREPARATORIA
Has prometido, Jesús, Dueño de mi alma, que tu Corazón divino será un océano de misericordia para los necesitados, y quieres que acudan a Ti con la Confianza ilimitada de un hijo a su Padre.
Por esto me tienes en tu presencia, delante de ese sagrario donde te hallas real y verdaderamente presente, por tu amor infinito; vengo a manifestarte mis necesidades para te dignes remediarlas, siempre que sea de tu agrado y para bien de mi alma.
Remedia mis necesidades y además concédeme tu amor y hazme santo, Corazón de Jesús; que te ame sin medida, que te ame eternamente.
ORACIÓN FINAL
Te he manifestado, Corazón de mi Dios, las necesidades que padezco, rogándote, con humildad y confianza, que te dignes remediarlas.
Todo lo espero del amor infinito que me tienes y esta esperanza dulcifica mis penas y me fortalece.
Rendidas gracias te doy por la misericordia que me otorgas y por todas las mercedes que en mi vida, no obstante mis crímenes, me has dispensado. En cambio a tus finezas, recibe mi corazón y, con él, mi filial e inquebrantable promesa de imitarte, amarte, consolarte y servirte. Tuyo para siempre, Corazón de Jesús en la Eucaristía.
ACTO DE CONSAGRACIÓN
(Para el último día de la Novena)
Tuyo para siempre, Corazón de mi Amado, vengo a decirte una vez más. Espontánea, libre y amorosamente me consagro a Ti. Con más vehemencia que nunca, ansío ahora que mi consagración sea perfecta y para siempre.
Arranco mi corazón de las criaturas sean quienes fueren, y lo arranco de mí mismo, para entregártelo todo, Dueño mío.
Confieso avergonzado que mil veces te he sido perjuro, quebrantando mis resoluciones de ser únicamente tuyo; confieso, así mismo, que mi miseria es infinita y me quejo de las furiosas luchas que sufro de los enemigos de mi eterna salvación. Pero no obstante esto, ambiciono ser todo tuyo, y todo tuyo soy, Corazón de Jesús.
Como el hijo a su padre, como la esposa a su amado, como la víctima a su sacrificador, así pertenezco a Ti, Padre, Esposo y Sacrificador mío.
Ya desde ahora y con solemne promesa, me determino a amarte sin medida, a consolarte sin cesar, a servirte con fervor, a sacrificarme según tus designios y a ser un ángel en tu presencia.
Ya, Corazón de Jesús, ya roba mi alma únicamente para Ti. Vénceme, divino capitán, en la funesta lucha de separarme de Ti. Eres Omnipotente, aniquila, pues, mis desordenadas pasiones y hazme santo.
Vive en mí, reina en mí, que soy tuyo ahora y lo seré eternamente, Corazón de Jesús.
DÍA PRIMERO
EL CORAZÓN DE JESÚS EN UN INFINITO TESORO DE VALOR INFINITO
¡Cuán pobres somos y cuán grande es la deuda que hemos contraído los pecadores con la Justicia divina! Necesitamos un tesoro para enriquecernos; un tesoro de valor infinito para satisfacer por las ofensas cometidas contra la Majestad infinita; un tesoro que constituye nuestra eterna dicha.
Este divino y único tesoro es el Corazón de Jesús amantísimo de Jesús. Dice Santa Margarita María: “Jesús me mostró su Corazón como un tesoro que se nos había dado para pagar nuestra deuda y comprar el Cielo... Y, me dijo, que ha formado el designio de manifestar su Corazón a los hombres y de abrirles las riquezas que este tesoro contiene, a fin de que todos los que quieran tributarle todo el honor y amor que puedan, sean enriquecidos profusamente.
Siendo el Corazón de Jesús el tesoro de valor infinito, no descansemos, desde hoy, por conseguirlo: honrémosle y amémosle para ser dueños de Él eternamente.
Corazón de Jesús, sé mi Tesoro, purifica y embellece mi alma y con tus méritos paga mi deuda, Corazón de mi Dios, sé mi felicidad y mi Todo.
(Petición)
DÍA SEGUNDO
EL CORAZÓN DE JESÚS ES BARCA DE SALVACIÓN Y PILOTO CONDUCTOR
¡Náufragos somos! La barquilla de la inocencia fue destrozada por las furiosas olas del pecado; sin cesar luchamos contra la tempestad que, en el mar de esta vida, desencadenan nuestros poderosos enemigos: mundo, demonio y propias pasiones.
Para llegar al puerto ansiado de la eterna felicidad, necesitamos una barquilla segura y un hábil piloto. La barquilla que desafía el más furioso huracán es el Corazón herido de Jesús; y el diestro piloto que hace arribar, dulcemente bogando, al Puerto de la bienaventuranza, es el mismo Corazón sagrado.
Escuchemos a Santa Margarita. “Entraréis en el amable Corazón como viajero en un navío asegurado, cuyo Piloto es el mismo Corazón divino, que nos conducirá felizmente por la mar tempestuosa de este mundo.
Él os preservará de los escollos y tempestades, que son las sugestiones de nuestros enemigos, nuestras pasiones, nuestro amor propio, nuestra vanidad y el apego que tenemos a nuestra voluntad y a nuestro juicio”.
“¡Ah, si se comprendiera cuánto avanzan las almas cuando son fieles en dejarse conducir por este divino Piloto, en la barca de su Corazón, lleno de amor!”.
“Tenemos, pues, que abandonarnos absolutamente al cuidado de nuestro prudente Piloto y hacer todas nuestras acciones con espíritu de abandono en la divina Providencia del Sagrado Corazón de Jesús. Digámosle a menudo: ‘Sálvame, no me dejes perecer en el diluvio de mis iniquidades’”.
Corazón de mi Dios, mi segura barquilla y diestro Piloto, no perezca tu hijo en el mar de sus iniquidades y miserias.
DÍA TERCERO
EL CORAZÓN DE JESÚS ES PRISIÓN DE AMOR Y CRISOL DE PERFECCIÓN
Para vengar la justicia divina el ultraje que recibe del hombre con sus crímenes, creó las eternas prisiones de llanto, desesperación y fuego. Ahí los pecadores impenitentes expiarán sin fin la deuda infinita contraída por la culpa. Ahí el fuego, alimentado por el soplo de la ira de Dios, abrazará sin consumir y sin purificar el alma y el cuerpo del réprobo.
Si queremos, pecadores que sentimos la vergüenza por el crimen, y el dolor por la injuria eterna y del fuego inextinguible, busquemos otra prisión y otro fuego.
Pero una prisión en que presto satisfagamos y un fuego que nos purifique, embellezca y vivifique con vida sobrenatural.
La prisión redentora es el Corazón de Jesús, y el fuego de vida es su amor infinito.
Permaneceréis en el Sagrado Corazón, escribe Santa Margarita, como un criminal que desea aplacar a su Juez, encerrándose en esta prisión de amor para ser atado y apretado tan estrechamente, que no le quede más libertad que para amarle. Tenemos que entrar en el Corazón de Jesús, horno de amor, para purificarnos de todas las manchas e impurezas que hayamos contraído, después de haber hecho perecer a nuestro corrompido corazón en las divinas llamas del puro amor, hemos de tomar ahí otro del todo nuevo.
“Permanezcamos, pues, en esta prisión de amor, para abrasarnos sin refrigerio”. Corazón de Jesús mi Prisionero en el Sagrario, sea yo tu prisionero de amor eucarístico y con este tu amor abrázame, purifícame, consúmeme, y hazme eternamente feliz.
DÍA CUARTO
EL CORAZÓN DE JESÚS ES LA TUMBA ESPIRITUAL DE SUS AMANTES
Para librarnos de la muerte a la vida de la gracia por el pecado, y para librarnos de la muerte eterna, necesitamos morir místicamente, todos los días.
Esta muerte mística se realiza yendo a Jesús y penetrando por su herida, como a una tumba, viviendo muertos para las criaturas.
No veamos más las vanidades del mundo, no escuchamos sus mentidas palabras y no sintamos sus funestas caricias.
Recogidos interiormente, con la mirada del alma fija en el Sagrario y conversando sólo con Jesús, honremos su silenciosa vida eucarística.
Santa Margarita María escribió: “Para honrar la vida oculta de nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, es menester sepultarnos como muertos tan dentro de su Corazón Sagrado, que no deseéis ser vistos sino de Él solo. Vuestro mayor cuidado debe ser esconder en este Corazón todo el bien que hiciereis, ante el temor de que os sea arrebatado. Procurad vivir desconocidos”.
Diariamente muero, decía San Pablo; que yo también, Corazón de mi Dios, pueda exclamar: Diariamente muero por tu amor, y Tú eres mi tumba espiritual.
DÍA QUINTO
EL CORAZÓN DE JESÚS, MODELO Y MAESTRO DE LAS ALMAS QUE ASPIRAN A LA SANTIDAD
Resuelta el alma a labrar su perfecta santificación, dos cosas necesita para conseguirla: un maestro modelo y un medio eficaz.
Pues bien; el maestro modelo es el Corazón dulcísimo de Jesús en la Eucaristía y el medio eficaz es el amor.
El Corazón de Jesús en la Eucaristía es el gran libro abierto a todos sus amantes; en sus páginas sagradas se contiene la ciencia del amor, del sacrificio, de la humildad, de la obediencia y de todas las virtudes.
El Corazón de Jesús en la Eucaristía con su silencio sagrado, nos dice claramente: “Me llamáis vuestro Maestro y lo soy; haced, entonces, lo que yo hago: venid, y leed en este libro de vida”.
Y el alma feliz que acude al Maestro en el Sagrario, no sólo recibe enseñanzas de vida eterna, sino que le serán grabadas, con la condición de que esté “delante de Él, de Jesús, como un lienzo blanco delante de un pintor”.
Y el medio eficaz que nos lleva a la perfección no es otro que el amor a su mismo eucarístico Corazón. Vivificados e impulsados por este amor, las sendas estrechas se hacen amplias, las espinas se convierten en flores y en Tabor el Calvario.
Para conseguir este medio eficaz del amor, debemos desearlo y pedirlo, y el Maestro divino se dignará concederlo a nuestro corazón.
¡Qué presto, dulce, segura y felizmente se llega a la santidad yendo, en alas del amor, al Corazón de Jesús en la Eucaristía!
Corazón de Jesús en la Eucaristía, quiero ser tu discípulo: ya atiendo tus lecciones de vida eterna. ¿Qué quieres de mí? Habla, que tu siervo escucha.
DÍA SEXTO
EL CORAZÓN DE JESÚS ES EL SENO PATERNO DONDE DESCANSAN SUS AMANTES HIJOS
Vivir en el Corazón de Jesús es poseer anticipadamente el Paraíso, porque en Él se halla el consuelo, el descanso, la perseverancia, el amor perfecto y la Divinidad.
El Corazón de Jesús es el corazón del Verbo de Dios, de majestad absoluta, en el cual participamos todos; es fuente de toda consolación, vida nuestra y delicia de los Bienaventurados.
Con razón Santa Margarita nos llama con amorosas instancias al Corazón Divino y a que descansemos en Él: “Entraréis, dice, en este Sagrado Corazón, como un hijo predilecto para curar las llagas que habéis hecho a vuestra alma con vuestras desobediencias, vanidades e ingratitudes a este Buen Padre, que nos engendró sobre la cruz con tantos dolores, que se halla todo cubierto de llagas y de sangre.
“Y nada desea tanto como poneros en posesión de su reino y hacernos descansar sobre su seno, como a un hijo predilecto que se abandona enteramente a los cuidados de su adorable Providencia. Tendrá cuidado de él y no le dejará carecer de nada, ni perecer, puesto que es todopoderoso.
“Entregaos pues, sin reserva a su amoroso cuidado y dadle todo vuestro corazón. Es todo lo que pide de vos”.
Corazón de Jesús, mi Cielo anticipado, que viva en Ti ahora y eternamente después.
DÍA SÉPTIMO
EL CORAZÓN DE JESÚS Y EL AMOR
Refiere Santa Margarita que escuchó de Jesús: “Tengo sed, pero sed ardentísima de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento”.
“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, hasta agotarse y consumirse por su amor”.
Estas expresiones, ardientes como dardos de fuego y dulces, y tiernas como besos maternales, nos descubren las ansias supremas del Corazón divino de poseer, cual Soberano único, todo nuestro amor, y nos dicen que el amor que Él nos tiene es infinito.
Aceptemos ya el reinado amoroso del Corazón de Jesús, entregándole todo nuestro corazón.
Correspondamos a su amor con el nuestro sincero, ardiente, puro y generoso.
Como decía Santa Margarita “llamas de amor habíamos de respirar”, por quien se agota y consume por nosotros, por quien quisiera amarnos aún más, si posible fuese.
El mundo, Corazón enamorado, llama “locuras” a las finezas indecibles de tu amor; de ese amor que se complace en mí... Pues bien, ya no tendrás que sufrir lo frío y duro de mi corazón, yo te amaré apasionadamente, te amaré con “locuras”.
Dame tu amor, Corazón divino, y acepta el mío, para siempre.
DÍA OCTAVO
EL CORAZÓN DE JESÚS Y LA CONSOLACIÓN
Exclama Santa Margarita: “Mirad al Corazón de Jesús como verdadero y perfecto amigo”, que ansía vuestro bien y sabe y puede consolarnos en nuestro destierro.
Mas no sólo es el verdadero y perfecto amigo, sino que es el único Amigo. Nomás Él, que es luz divina, con su eterna sabiduría conoce los abismos, insondables para la criatura, de nuestro lacerado corazón; nomás Él puede, con su omnipotencia, con el bálsamo divino de sus misericordias, curar nuestras heridas, secar nuestras lágrimas y dulcificar la amargura de la vida; nomás Él, positivamente, quiere ser nuestra consolación: “Venid a mí, nos ha dicho, vosotros todos los que sufrís y vais cargados y Yo os consolaré y aliviaré...”
Y para despertar nuestra confianza, para que vayamos a Él sin temor, agrega: “Vosotros sois mis amigos. No os llamaré ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor. Mas a vosotros os he llamado amigos, porque os he hecho conocer todas las cosas que he oído de mi Padre”. ¡Sí, el Corazón de Jesús es el Corazón del único Amigo de nuestras almas! Correspondamos a su amistad amándole cada día más, consolándole en sus penas, sirviéndole con generosidad y entregándonos a Él sin reservas y para siempre. Corazón de Jesús, Corazón amigo, mi único consuelo en las penas de la vida; dígnate recibir y confirmar mi juramento de amor y vasallaje, ¡Tuyo eternamente!
DÍA NOVENO
EL CORAZÓN DE JESÚS Y EL ABANDONO
Atendamos a Santa Margarita que nos llama al abandono perfecto en el Corazón de Jesús: “Tened gran confianza en el Corazón de Jesús, no desconfiéis jamás de su misericordia, que excede infinitamente a todas nuestras miserias. Abismad en esta misericordia todas vuestras miserias. Arrojaos en los senos de esta misericordia de Dios, con un abandono perfecto”.
Con el abandono del pequeño en el regazo dulce y seguro de la madre; con el abandono de la esposa en los brazos de su esposo, así nosotros vivamos abandonados en los senos del Corazón de Jesús que nos ama con amor más solícito que el del esposo. Hagamos morir nuestra voluntad en la suya divina; de suerte que no queramos más sino lo que Él quiere.
Vivamos, mas ya no en nosotros; vivamos en el Corazón de Jesús; su vida sea nuestra vida.
Corazón de Jesús, atiende mi humilde y ardiente súplica: Yo quiero amarte pero de tal manera, que mi vida sea de abandono perfecto en ti; que tu luz sea mi inteligencia; tu querer, mi voluntad; tu amor, mi corazón y tu divinidad, la savia que me dé vida; que abundante y eternamente me la dé.
Corazón de Jesús, vida del mío, que te ame con tu amor.
José María Robles Hurtado
Tecolotlán del Corazón de Jesús, 3 de mayo de 1922.
Nota: Durante el tiempo que San José María Robles estuvo recluido por motivo de la persecución religiosa, le hizo algunas modificaciones que terminó el 1.º de junio de 1927, veinticinco días antes de su martirio, dejando redactada la actual presentación.